
Un día extraño cualquiera vuelo contigo montañas desconocidas. ¿Dónde podría aprender a volar tan alto y con tanta eficacia?
Bajo del cielo y siento nuevas brisas. Siento el mareo que expande; después huele a tierra mojada y sustento.
Qué soy águila lo dice algo más que mi aspecto. Llevo conmigo las plumas de la libertad y la sanación.
Comerme la energía desorganizada es mi dulce-amargo oficio.
Vuelo, busco, rebusco. Ahora veo en lo bajo, lejos, muy lejos. Una sombra de la sombra y de la noche se pasea en busca de calor.
Siento mis deseos afilarse.
Mis deseos ensangrentados están ahora derramados entre mis garras y mi pico.
Esto es un juego real. Es la aceptación plena de la existencia.
Aquí funciona otra visión, otras maneras...
Qué nadie dude del profundo amor del águila al ratón.
(¡Te quiero tanto que te comería!).
Chamana
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- 2008-08-08 @ 23:00:41
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- 2008-08-18 @ 16:20:23
Tú creas tu realidad. No piensas que el jardín y el jardinero se convierten en un solo ser. Igual que el águila y el ratón. Cuando eso sucede el estómago ya no hace preguntas.
¡¡BUEN BANQUETE!!
Alasdefuego
EUREKA!!!
Ahí está la clave: Comer la energía desorganizada.
Cuántas veces ha de regar el jardín un jardinero? Mientras haya jardín; o mientras viva el jardinero.
Cuántas veces he de comerme la sombra de la sombra? Me temo que, si es ese el oficio para el que vine, hasta que se haga la luz; o mientras tenga estómago para soportarlo.
La aceptación plena de ese dulce-amargo oficio es más que un juego.
ES AMOR DEL BUENO.
MI QUERIDA ÁGUILA, QUÉ GRANDE ERES!!!