CHAMANA22
   Después de unas horas de lluvia, aromas conocidos y desconocidos inundan el ambiente. Oler a tierra mojada, a ramas húmedas, a esencias desconocidas, a pinares, abre el chakra del corazón y te inunda de sensaciones. Las aguas de las cascadas expresan cantando sus dones a la vida.
   Nadie o casi nadie pasaba por aquellos lugares, por aquellas piedras, nadie se bañaba en aquellas aguas. Pero una mujer, Guardiana del Lugar, permaneció impasible allí durante muchos años; sin quejas, sin sentir aquello como una pérdida de tiempo, segura de que un día diferente, pasaría por allí la persona elegida. Aquella misión no le pesaba, nunca  protestó, Era su misión y punto.
   La Chamana, persona iniciada y de mucha sabiduría, sabía, eso sí, leer en el universo. Un día el vuelo de un pájaro le indicaba que algo importante se acercaba. La proximidad de un águila le anunciaba la presencia del lado invisible. La dirección de su vuelo y los giros que hace son añadidos a la interpretación. Las nubes le escribian mensajes con su sombra sobre la tierra. Rodeada de piedras sabias, piedras de fuego, piedras de río, piedras sagradas marcadas por rayos, espirales, surcos y olas, siempre atenta a sus desplazamientos, a sus giros, a su temperatura, a su radiación, a sus colores, porque este es el lenguaje de las piedras sagradas. El río traía información de muy lejos, de la tierra y del cielo; a veces lleno de ojos de miradas vacias, otras, lleno de transparencia. Los pétalos y las hojas caídas prestan sus colores a las piedras y al río. Los animales que llegan vestidos de nubes con las nubes saludan y siguen. Algunos árboles del bosque mostraban inquietudes nocturnas de mensajeros de la noche. Otras veces le coronan la cabeza soltándote una rama. O unos frutos le marcan una puerta sin cerradura y sin llave, o alfombran su paso. 
  Hay música en este lugar.
  Todo desde el infinito convoca a la armonía. Todo en este mundo de ensoñación expresa amor. 

   Chamana